La Búsqueda del Vigor

Búsqueda del Vigor | Febrero, 2010
CASI TODOS LOS DOMINGOS por la mañana el Domingo de Pascua y el Día de la Madre incluidos John Bellizzi se despide de su esposa, Francesca, toma un morral que utiliza para el equipo de fútbol y lo coloca en el asiento delantero de su BMW negro. Conduce hasta el campo de fútbol del bachiller a 10 millas de su hogar en el suburbio de Rye en la Ciudad de Nueva York.
Bellizzi, de 51 años, es miembro del Club de los Veteranos del Fútbol Soccer, un grupo de tenaces atletas maduros que se resisten a caer bajo el hechizo del golf. Técnicamente, estos son juegos entre amigos, sin embargo han estado llevándose a cabo desde el inicio de la década de los ochenta. Los jugadores se han tomado la molestia de contratar a un árbitro y han competido a toda máquina (piense en barridas y chilenas) durante hora y media. Muchos de ellos fueron estrellas del bachiller y de la Universidad hace ya algunas décadas. "Uno de ellos tuvo un reemplazo de cadera," dice Bellizzi, ex capitán de fútbol en Queens College. "Estuvo fuera por un año, después regresó."
Advil, los Jacuzzis y la cirugía han mantenido a la mayoría de los veteranos en movimiento, sin embargo Bellizzi se atrevió a ir más allá. Hace dos veranos se hizo paciente de la Dra. Florence Comite, endocrinóloga afiliada al Cenegenics Medical Institute. Cenegenics, una compañía de capital privado con base en Las Vegas, afirma tener 10,000 pacientes y una ganancia anual de $50 millones de dólares, haciendo de esta la abastecedora más importante del país de la llamada medicina del manejo del envejecimiento.
La relación de Comite con Bellizzi es como la de un experto en mecánica de carros clásicos. Su trabajo es mantenerlo en perfectas condiciones a pesar de las partes gastadas. "Considero que lo que llevo a cabo es una prevención agresiva, cuya base es la modulación del metabolismo," dice Comite. "En veinte años, este será el cuidado estándar."
Bellizzi es el Vice Presidente de desarrollo de negocios en Thomson Reuters. Cada tres meses un contratista de Cegenics viene a su oficina en Stamford, Conn., y extrae 10 pequeños recipientes de sangre. Comite recibe un informe de laboratorio que separa los resultados de las variables de esas muestras, entre ellas la glucosa y el cortisol, una hormona del estrés producida por las glándulas adrenales. Las lecturas, en parte, nos dan a conocer si el metabolismo está ajustado adecuadamente.
Bajo la guía de Comite, y un costo anual de $10,000 dólares, que en su mayoría no está cubierto por el seguro, Bellizzi ha tomado vitaminas y ácidos grasos de Omega-3 para aumentar la fortaleza. Sigue una dieta de bajo índice glucémico, levanta pesas y corre, todo lo suficientemente familiar a la tarifa de la salud y el acondicionamiento físico. Comite afirma, sin embargo, "el cambio en el estilo de vida por sí solo no es suficiente" para contrarrestar los efectos corrosivos del envejecimiento. Por lo tanto, dos veces a la semana Bellizzi se inyecta en la piel del abdomen con gonadotropina corionica humana, o H.C.G., una hormona destilada de la orina de las mujeres embarazadas.
La H.C.G. es comúnmente utilizada como una droga de la fertilidad. Comite la utiliza como una aplicación alternativa que es perfectamente legal e insiste que es segura: dosis regulares de H.C.G. envían una señal a los testículos para segregar más testosterona, que el cuerpo genera en cantidades más pequeñas de forma progresiva después de cumplir los treinta años.
La testosterona es un esteroide anabólico producido de forma natural, mejor conocido como la hormona sexual del hombre. Sin embargo, Comite y una creciente minoría de médicos la ha considerado el combustible del motor que mantiene el cuerpo funcionando sin problemas. Para que la testosterona dispare una respuesta celular, los receptores deben estar presentes para recibir sus mensajes codificados. Sorprendentemente, los receptores de la testosterona están altamente concentrados en el corazón, indicando su rol bioquímico más alto. Los numerosos estudios, dice Comite, han demostrado que la testosterona baja contribuye a la pérdida tanto de la masa muscular magra, como de la densidad ósea, la energía y la libido, de ese modo los hombres mayores son más susceptibles a las enfermedades cardiovasculares, la diabetes, la osteoporosis, la disfunción sexual y posiblemente a la depresión.
Comite cree en la existencia de la menopausia masculina. Ella lo relaciona con el hecho de que cuando los testículos dejan de responder a un estimulante de testosterona como el H.C.G., para todos los intentos y los propósitos de dejar que funcionen. Eso ocurre entre los 45 y los 75 años. Las mujeres también producen testosterona, aunque relativamente pequeñas cantidades. La producción de hormonas femeninas está propensa a picos y descensos agudos, moviéndose en un concierto con el ciclo de fertilidad. Para los hombres, las fluctuaciones tienden a ser menos extremas. Aun así, los parecidos entre los sexos compensan cualquier diferencia. Tanto hombres como mujeres experimentan cambios sistémicos asociados con el envejecimiento que "conducen al camino de las enfermedades," dice Comite.
La medicina establecida no ha tomado parte en adoptar la idea de la menopausia masculina. La posición del Instituto Nacional del Envejecimiento es que "existe poca evidencia científica de que esta condición, también conocida como andropausia o viropausia, existe." Asimismo, el micromanejo del metabolismo del cuerpo es considerada por la mayoría de los médicos como una intervención demasiado audaz: aun por ser comprobada, o en el peor de los casos por ser considerada peligrosa. La Sociedad de Endocrinolog?a, por ejemplo, cuestiona los beneficios de la terapia de testosterona excepto cuando son administrados para contrarrestar una enfermedad específica como la pubertad retardada o el virus del SIDA. Los lineamientos de la sociedad "se pronuncian en contra de ofrecer la testosterona a todos los hombres mayores con bajos niveles de testosterona" a menos que exista una prueba definitiva de su eficacia.
S. Jay Olshansky, un profesor de salud pública de la University of Illinois en Chicago, es el autor de "La Búsqueda de la Inmortalidad: Ciencia en las Fronteras del Envejecimiento" y es el autor de una secuela titulada "Hucksters Paradise." Está preocupado de la mayoría de las cosas que han golpeado a la medicina antienvejecimiento.
"Si cualquiera asegura que esta es la nueva profesión medica o la forma en que las cosas se van a hacer de aquí a veinte años, diría que están tomando el Kool-Aid de la industria del antienvejecimiento," dice Olshansky. "Están haciendo dinero vendiendo la versión empaquetada de la medicina tradicional preventiva, y que añaden algunas hormonas y suplementos. Es solo un tinglado."
La noción de la modulación del metabolismo de acuerdo con Comite se extiende más allá de la H.C.G. y la testosterona. Abarca los productos de tiendas naturistas como el extracto de fruta de la Palma Enana Americana y la Vitamina D, al igual que una artillería pesada que incluye la melatonina (un antioxidante), la dehidroepiandrosterona (el esteroide más abundante del cuerpo) e incluso la hormona de crecimiento humano. Cuando se acompaña de la testosterona, opta por las inyecciones por sobre los comúnmente utilizados parches o geles.
Comite tiene referencias impecables. Después de graduarse de la Escuela de Medicina en Yale y prestar sus servicios en el National Institutes of Health (Instituto Nacional de Salud) en Bethesda, Md., como miembro de la facultad a tiempo parcial en Yale, un trabajo que ha conservado en la última década. Gran parte de su vida profesional reciente está dedicada a crear un puente entre la medicina convencional y la medicina del manejo de la edad. Probablemente, este puente no podrá completarse en un plazo corto. Si busca por Google "Florence Comite", el primer resultado que saldrá en su entrada biográfica es el sitio Quackwatch.com.
Sin embargo, John Bellizzi tiene una confianza inquebrantable en ella. Hablan por horas acerca de la química del cuerpo, el tratamiento que él está llevando y los resultados de laboratorio. Comite ha escudriñado todo dato relevante acerca de su historia médica familiar por generaciones y le ha enviado múltiples estudios de investigación.
"Esta noción que se tiene de decir estamos envejeciendo; y que está destinada a suceder no tiene mucho sentido para m?," dice Bellizzi. "No creo estar tan al límite para decir que estoy jugando con mi vida. Lo que sé es que me siento mejor."
Puede ser tentador decir que Bellizzi es únicamente un fanático del fútbol temeroso de envejecer con gracia o acusar a Comite de malgastar su talento con pacientes adinerados, aferrados a la juventud. No obstante, dicha asociación médica pudiera tener extensas, incluso profundas implicaciones. A profundidad, esta es una historia de otorgamiento de poderes, de la necesidad primordial del ser humano de tomar control sobre su proceso de envejecimiento. Esto hace que surjan cuestionamientos intrigantes ¿Qué constituye una ciencia de vanguardia responsable en oposición a llevar las cosas al límite de forma imprudente? ¿Dónde está la línea que separa un arreglo por simple vanidad a una auténtica mejora de la calidad de vida?
Imagine que se descubre una droga milagrosa que garantiza vigor más allá de la edad de retiro, pero que de otra forma, hace más corta su vida por decir, cuatro años. ¿Vale la pena el intercambio?
El cuerpo humano es una pieza sinfónica de carne y sangre, pero se desgasta como cualquier máquina en la planta de producción. El despiadado tic, tic, tic del tiempo hace que se vaya gastando el engranaje, picando la maquinaria. A un nivel sub-microscópico, los radicales libres ya han hecho el daño, estos son átomos inestables que tienen un efecto tóxico en las membranas de las células y el ADN. Además, los telomeros, las puntas protectoras de los cromosomas, se deshilachan de la tensión de la regeneración continua, tal como en una serie de fotocopias, la imagen pierde su frescura.
Algunos defensores de la medicina antienvejecimiento realizan promesas seductoras acerca de prolongar la longevidad. Comité se pronuncia claramente a ese respecto. Su interés reside en extender el "tiempo de salud" en oposición al tiempo de vida. ¿Tiene que ir el cuerpo cuesta bajo inexorablemente después de los 40? Ella dice que está convencida de que la modulación del metabolismo puede ayudar a evitar los derrames cerebrales, las cardiopatías y la diabetes; puede allanar la trayectoria del deterioro corpóreo. Idealmente, los pacientes de la medicina especializada en el manejo de la edad estarán funcionando muy bien por mucho tiempo, y de repente se irán a pique como una computadora gastada. La forma en que Comite lo plantea, "¿Podemos mantener una salud óptima hasta que un día simplemente no despertemos?"
Aunque es muy tentador, la pregunta de Comite es tan solo una conjetura filosófica. Sin embargo, el primer indicio de que tal situación puede ser posible proviene de un estudio de Julio 5, de 1990 presentado en The New England Journal of Medicine. El Dr. Daniel Rudman deseaba evaluar la noción preponderante de que las personas mayores pierden músculo y en su lugar aumentan la grasa corporal debido a que producen menos hormona del crecimiento. A doce hombres, de la edad de 61 a 81 años, se les administró dosis pequeñas de hormona sintética de crecimiento humano, tres veces a la semana. Después de seis meses mostraron un 9 por ciento de incremento en la masa magra muscular, un 14 por ciento disminuyó su grasa y de la misma forma hubo una mejoría modesta en la densidad ósea. "El deterioro general del cuerpo que viene con envejecer no es inevitable," declaro Rudman. "Ahora nos damos cuenta de que algunos aspectos de esto pueden prevenirse o ser de otra forma revertidos."
Rudman, que falleció en ese entonces, según se informa se arrepintió de sus palabras y del hecho de que muchos ignoraron que se trataba de un grupo de prueba pequeño participando en un estudio de corto plazo; no era un experimento cuya finalidad pudiera considerarse concluyente. Aun así, un tipo de quimera sobre la hormona de crecimiento y los esteroides anabólicos tuvo lugar, testigo de este hecho es que hoy en día usted puede comprar hormonas en línea, desde China y consultar libros de cómo hacerlo usted mismo, como por ejemplo "The Secrets of Mail Order Steroid Success."
A dos años del estudio de Rudman, se estableció la Academia Norteamericana de Medicina Antienvejecimiento. De forma imperturbable se sigue presionando sobre este caso para las hormonas de crecimiento, sin embargo hay espacio en la tienda para la terapia ligera de nivel bajo, las máquinas de vibración para todo el cuerpo y nuestro surtido New Age. La organización se jacta de ser "la primera sociedad médica científica sin fines de lucro en pronosticar el tiempo de vida del humano hasta los 100 años." Un médico del área de Chicago y fisiculturista amateur llamado Alan Mintz tiene mucho interés en el experimento de Rudman. Pronto, Mintz empezó a aumentar el número de ejercicios en el gimnasio con la utilización de testosterona y la hormona de crecimiento. El y su compañero de ejercicios, John Adams, son propietarios de una compañía de diagnósticos de radiología. Vendieron el negocio en 1994, ganando millones. En lugar de retirarse y trabajar a tiempo completo con los pectorales, comenzaron su Instituto Médico Cenegenics, un centro para el manejo de la edad y se mudaron a Las Vegas.
La demografía cultural no pudo ser mejor para su compañía. Los Babyboomers- algunos 79 millones están encaneciendo. Muchos, como John Belllizi, se rehúsan a dejar ir su juventud sin antes luchar. Para el verano del 2008, estaba acercándose a los cincuenta: regordete, lento y preocupado de haber perdido su agudeza en el trabajo al igual que en el terreno del futbol.
Hojeando una revista en un avión mientras estaba en un viaje de negocios, Bellizzi se topó con un anuncio de Cenegenics Medical Institute. Presentaba fotografías extraordinarias del Dr. Jeffry Life, médico de Cenegenics. La imagen de "antes" mostraba a Life con barriga y brazos como fideos. La fotografía de "después" mostraba la cabeza de un abuelo colocada sobre el cuerpo del Mr. Universe. En apariencia, no hubo trucos de fotografía; era Life mostrando su nuevo físico logrado a través de la medicina antienvejecimiento.
Bellizzi used to collapse exhausted on his couch after soccer games. Now, he says, he can "play for another hour." He feels mentally sharper and is 15 pounds lighter. Its difficult to say whats benefiting him most. Eating more protein or laying off the Häagen-Dazs ice cream? Running four times a week? Bellizzi says he thinks H.C.G. deserves a great deal of credit too, while acknowledging it is "fairly controversial."
Bellizzi pensó sobre el anuncio por varios meses, posteriormente llamó al número gratuito de Cenegenics. Poco tiempo después estaba sentado en la oficina de East 86th Estrete, mostrando los clásicos signos de marchitez de la mediana edad. Las pruebas de sangre arrojaron resultados de una tiroides subactiva. Estaba lidiando con la obesidad. Tenía el colesterol alto y la testosterona baja. Comite lo puso a dieta inmediatamente y le proporcionó sugerencias de ejercicio además del tratamiento medicamentoso para la tiroides; y seis meses después prescribió el H.C.G. Optó por utilizar el H.C.G. debido a que estimula los testículos para que produzcan más testosterona. Con las inyecciones directas de testosterona, se podría evitar el paso por completo y se atrofiarían gradualmente.
Bellizzi solía colapsarse exhausto en su colchón después de los juegos de futbol. Ahora, dice, "puede jugar por otra hora." Mentalmente se siente más agudo y tiene 15 libras menos. Es difícil decir qué es lo que más le ha beneficiado ¿Comer más proteína o dejar el helado Häagen-Dazs? ¿Correr cuatro veces a la semana? Bellizzi dice que él piensa que el H.C.G merece gran parte del crédito también, sin saber que es "bastante controvertido."
El consenso es elusivo en el mundo de la medicina del manejo de la edad. Existen efectos colaterales conocidos en el caso de los tratamientos más controversiales. En el caso de la hormona de crecimiento: dolor de articulaciones, retención de líquidos, un posible nexo con la diabetes; en el caso de la testosterona: engrosamiento de la sangre, sarpullido, inflamación de los pechos. Existe una fuerte presunción de que los compuestos aceleran el cáncer existente. Algunos doctores, sin embargo, dicen que los efectos pueden ser controlados o eliminados al monitorear las dosis y evaluar a los pacientes que tengan más riesgo.
Sin embargo, el problema más grande es que la literatura médica que pertenece a los esteroides y las hormonas se caracteriza por una escasez de estudios controlados con placebo, de grupos grandes y larga duración.
"Diferentes personas han visto el mismo cuerpo de datos, y tienen puntos de vista muy fuertes y opuestos a la vez," dice el Dr. Shalender Bhasin, profesor de la Escuela de Medicina de la Universidad de Boston y director del panel que crea los lineamientos para el uso de la testosterona en la Sociedad de Endocrinología (Endocrine Society).
Originalmente, la Food and Drug Administration aprobó el uso de la hormona de crecimiento humano como tratamiento para niños con raquitismo y posteriormente para la atrofia en pacientes con SIDA, sin embargo posteriormente también fue autorizado para lo que se llama "deficiencia de la hormona de crecimiento en el adulto." Existe espacio para moverse en cuanto a la interpretación de dicho síndrome y por lo tanto esto representa una oportunidad para los médicos sin escrúpulos que prescriben la droga a aquellas personas que únicamente quieren ganar peso muscular y verse atléticos.
El Dr. Tom Perls, un profesor asistente de medicina del Boston University School of Medicine, ha testificado ante el Congreso que la deficiencia en la hormona de crecimiento ocurre únicamente en el caso de un adulto por cada 10,000. En comparación, cerca del 10 por ciento de los pacientes de Cenegenics reciben la hormona de crecimiento humano. Perls dice que piensa que algunos médicos especializados en medicina antienvejecimiento hacen trampa con sus diagnósticos. "Ciertamente, pudieran tener buenas intenciones," dice. "Sin embargo, creo que es irresponsable tratar a las personas, particularmente con medicamentos potentes, únicamente porque usted piensa que podría tener ciertos beneficios."
Los críticos citan situaciones en las cuales los médicos de forma entusiasta recetan Vioxx con consecuencias desastrosas o recetan hormonas para las mujeres post-menopáusicas únicamente para después darse cuenta del estudio de N.I.H. que vincula las hormonas con el cáncer de mama.
Hacen mención del caso de un luchador profesional Chris Benoit, que regularmente se inyectaba de forma compulsiva cantidades altísimas de testosterona y posteriormente mató a su esposa e hijo y terminó suicidándose. Entonces está Hanneke Hops, hombre de 56 años de California que murió de cáncer de hígado en el 2004, seis meses después de haberse convertido en paciente de Cenegenics. Su familia dice que los suplementos de la hormona de crecimiento han agravado los tumores latentes. Alan Mintz llamó a eso "especulación" diciendo que su compañía nunca daría hormonas a alguien que pudiera tener cáncer.
Los defensores del manejo de la edad tienen sus refutaciones favoritas. Si los atletas abusan de la insulina, nadie consideraría seriamente prohibirla para el tratamiento de la diabetes, dicen. No aceptamos la osteoporosis como una condición necesaria del envejecimiento ¿Por qué no ser tan proactivos con respecto a la disminución de las hormonas como lo somos con los huesos frágiles?
El Dr. Marc Blackman es jefe asociado del personal encargado de la investigación y desarrollo en el Centro Médico de Asuntos de los Veteranos (Veterans Affairs Medical Center) en Washington. A pesar de la calidad y cantidad de investigación humana acumulada, permanecen muchos vac?os, dice ¿Qué constituye la testosterona baja en un hombre de 40? ¿A los 60? ¿A los 80? Hasta ahora, no existen los criterios universales. Blackman, un endocrinólogo, plantea una pregunta convincente: "¿Cómo distingues entre la disminución propia de la edad y una deficiencia química?
Ese es el "arte" de la medicina, dice Florence Comite. Tiene que haber opiniones al respecto. Su mayor preocupación es lo que se pierde en esta discusión; a saber, del punto de vista amplio de su más o menos intensa medicina preventiva. Es verdad, sus métodos son caros. Sin embargo, ella ha pensado en un modelo más económico diseñado para las masas, uno que pudiera ser el antídoto para lo que está aislando al sistema norteamericano de cuidado de la salud basado en la enfermedad. "Esto no se trata de la Futura Fuente de la Juventud," dice. "Esto se trata de un panorama mucho más amplio."
COMITE CRECIO en Brooklyn y Queens, es hija de sobrevivientes del holocausto. Los miembros de la familia estaban tan ávidos de conocimiento que no solo leían en la cena sino también cuando lavaban los platos. Su libro favorito cuando era apenas una adolescente era "Stranger in a Strange Land," (Un Extraño en una Tierra Extraña) de Robert Heinlein cuya historia de ciencia ficción narra la vida de un niño terrícola que es criado por Marcianos. Como el héroe del libro, Comite sab?a algo sobre los medioambientes alienígenas. Se graduó del bachiller a los 16, a través del Brookliyn College e ingresó a la Escuela de Medicina de Yale a los 20 años. Posteriormente, fue parte del programa de becas de endocrinología reproductiva en el National Institute of Child Health and Human Development, lo cual le permitió tener un trabajo en el N.I.H. haciendo investigaciones en ginecología y pubertad precoz.
En 1985, Comite regresó a Yale como parte de la facultad de medicina. Además de enseñar, fundó el Womens Health en Yale, que podría decirse es la primera clínica en el país en tratar los problemas de salud de la mujer como una disciplina especial. Muchos hombres en la facultad cuestionaron la necesidad de tal clínica. Comité dice que "solía despertar espantada" en la noche con pensamientos aniquiladores que corrían por su cabeza ¿Qué tal si estoy equivocada? ¿Qué tal si estoy yendo por un camino que no lleva a ninguna parte?
"No se trataba de un tema central, y la medicina en general no estaba interesada en la salud de la mujer" dice el Dr. Paul Barash, profesor de anestesiología en Yale. "Ecléctica es un buen término para describirla. Básicamente, tuvo que movilizar la opinión pública para colocar la salud de la mujer en el radar."
Comite dejó una posición permanente en Yale debido a que se sentía frustrada con lo que veía, como por ejemplo el papeleo y la visión estrecha. Un momento de gran impulso tuvo lugar cuando una mujer llamada Vivian, que tenía un útero mal cicatrizado había sido sometida a repetidas fertilizaciones in vitro sin obtener un éxito. Llego a consultar a Comite en Yale, esperando poder tener un hijo, sin embargo había fallado en concebir. Sin saber qué hacer, Vivian consulto a un acupunturista. Logró embarazarse en tan solo unos pocos tratamientos.
"Por la biblia y todos mis juramentos, no había forma de que esa mujer pudiera concebir," dice Comité. "Esa experiencia me convirtió en una escéptica con la mente abierta."
Parte de la fase más inquietante de su carrera. Comite brevemente se volvió a conectar con el N.I.H como asesora de investigación. Ayudó a establecer la clínica de salud de la mujer en Egipto, sirvió en la comisión del Instituto de Medicina que recopiló un informe sobre medicina alternativa. Comite se cambió a la medicina privada en Enero del 2005, haciendo lo que hace ahora pero sin considerarla como medicina para el manejo del envejecimiento per se.
Durante Junio, Alan Mintz la invitó a Las Vegas, y al final se unió a la junta de consejo médico de Cenegenics. (Dos años después, Mintz, mientras hacia un levantamiento por encima de su cabeza, en el gimnasio, perdió el control de la barra de peso, golpeándolo en la nuca. Murió mientras se le hacia una biopsia del cerebro.)
Cerca del 80 por ciento de los pacientes de Comite son hombres. Es algo equilibrado. Considera la menopausia masculina un área madura de exploración, y los hombres son generalmente más receptivos a la noción del manejo del envejecimiento que las mujeres, quienes han sido bombardeadas con información conflictiva sobre la terapia hormonal.
Bob Fitzmaurice, hombre de negocios de 48 años de New Hampshire, pasó siete años brincando de médicos a psiquiatras, en busca de alivio para su atroz letargo. Comite lo trató debido a que su testosterona estaba anormalmente baja. Jerome Baron, de 83 años, hizo una cita a instancias de su hijo, quien ya era paciente de Comite. Se había caído en varias ocasiones, incluso una vez se rompió la nariz. Ahora, se aplica una inyección de testosterona a la semana y cerca de 45 vitaminas y complementos para la nutrición todos los días. "Ya no me tropiezo"señala Baron alegremente. "Estoy más fuerte. Mis piernas están más fuertes." Y existe un bono adicional: "He comenzado a tener el deseo sexual que había perdido ya hace algunos años."
Los críticos se burlan de tales anécdotas. Comite entiende que es parte del territorio. Una de las lecciones que aprendió en Yale es que el cambio hace que las personas se sientan "incómodas." Una viñeta que está clavada en su mente. Fue miembro de la facultad a corta edad, caminando una tarde por el pasillo de la escuela de medicina se encontró con un distinguido jefe de departamento quien se acercó a ella. Comenta que esta persona de forma fría le dijo, "El problema contigo, Florence, es que eres una pensadora independiente." Por supuesto que no se trataba de un cumplido. Sin embargo, ella lo considera una de las cosas más agradables que le han dicho en su vida.
LAS OFICINAS CENTRALES DEL Instituto Médico Cenegenics se encuentran en la periferia de Las Vegas, donde el pavimento ha desaparecido para convertirse en arena del desierto. La fachada del edificio de dos pisos, con su piquete de columnas de alabastro de orden corintio, evoca la arquitectura de los templos griegos. Esto podría ser una embajada de algún principado empapado de sol: La República del Pueblo del Rejuvenecimiento.
El Dr. Jeffry Life, vestido en un traje obscuro con una diadema Bluetooth en un oído, estaba sentado en un escritorio dentro de una estrecha oficina temporal. Estaba en proceso de marcharse del campus. Sus anuncios de Cenegenics tuvieron el éxito más allá de sus expectativas más locas, convirtiéndose en el punto central de un bombardeo mediático de cinco millones. Life ha decidido aligerar su carga de Cenegenics en favor de perseguir oportunidades indirectas: conferencias, un trato con un libro, un sitio Web y un centro de bienestar en Las Vegas bajo el nombre de Cenegenics.
"Quiero llevar mi mensaje a una audiencia más amplia," dice con su voz fidedigna y al mismo tiempo paternal. "Deseo capitalizar esta imagen que he creado."
El mensaje de Life es que si un obeso de 59 años, médico familiar, divorciado del este de Pensilvania puede reinventarse a través de una combinación de cambios en el estilo de vida y farmacología moderna, entonces usted también puede lograrlo. (Por cierto, el cambio no incluyó un cambio de nombre. Nació siendo Jeffry Life.) En Junio del 2003, Life se inscribió como paciente con Cenegenics y un año después se unió al equipo corporativo, el cual hoy en día incluye a 40 médicos dentro de su personal en Las Vegas y tiene sucursales en otras ocho ciudades, con cinco más por abrir.
Cada año, Life se toma nuevas fotografías que muestren su guapura. Ahora de 71 años, dice que añadió cinco libras de músculo a su cuerpo este año, al programar practicas adicionales de tae kwon do y redoblar esfuerzos en el gimnasio. Puede hacer press de banca con un peso de 233 libras y puede hacer 10 levantamientos, "extensión completa." Su programa de manejo de la edad puede llenar una hoja de cálculo. Life comienza enumerando de memoria: 1,000 miligramos de calcio diariamente, coenzimas Q10 dos veces al día, 5000 unidades de vitaminas D, 4 gramos de aceite de pescado, 10 miligramos de melatonina al momento de dormir, una inyección de testosterona a la semana, hormona de crecimiento humana una vez al día. "Eso me recuerda," dice, alcanzando su gaveta del escritorio. "Tengo que ponerme una inyección."
Saca una jeringa, la llena con hormona de crecimiento humano, se levanta el pantalón de una pierna y se clava la aguja en su muslo izquierdo.
La vida es buena para el Dr. Life. Se mudo, se volvió a casar y redescubrió lo que se siente tener 30 años. "Algunas veces pienso que hubiera sucedido si comienzo esto a la edad de 45 como muchos de mis pacientes," se pone a reflexionar.
Los médicos y los miembros de su familia responden por cerca de un cuarto de los pacientes de Cenegenics, de acuerdo a John Adams, el presidente de la compañía. Aproximadamente 75 por ciento de ellos son hombres, y la recesión no parece desalentar a los recién llegados. El ingreso de Cenegenics llegó al 35 por ciento en el 2007 y 2008, y ha ido aumento un 10 por ciento en el 2009. Mencionó Adams. Existe una lista de espera de cinco meses para los médicos que desean matricularse en uno de los seminarios de capacitación de Cenegenics, sin embargo las sospechas profesionales han persistido. Un neonatólogo en Florida, recientemente se hizo paciente de Cenegenics, pero no dijo nada de sus amigos médicos. "Hubieran pensado que estaba loco, era vanidoso o estúpido." dice.
El Dr. Pinchas Cohen, Jefe de Endocrinología en el Mattel Childrens Hospital de U.C.L.A. y miembro del consejo ejecutivo de la Sociedad de la Hormona de Crecimiento concede que Jeffry Life "se ve bastante bien" sin embargo la advertencia es de que esta flirteando con el desastre debido al posible deterioro de la hormona de crecimiento humano y la testosterona: "Estoy seguro que terminará con un caso trágico. Tarde o temprano, terminará siendo diagnosticado con diabetes o con cáncer."
Cada campo de la medicina esta en un flujo constante. Viejas máximas que se convierten en nuevas verdades; la hipótesis de ayer se convierte en el avance científico de mañana o en el callejón sin salida del fracaso. Sin embargo, ese proceso de fricción intelectual puede generar mucho calor emocional.
"Existe una fascinante pero muy clara posición filosófica que divide a los defensores de la medicina antienvejecimiento y la medicina convencional," dice el Dr. Abraham School. "Lo que es sorprendente para mí es como todo mundo tiene una opinión que a menudo no tiene muchas bases." Morgentaler no tiene nexos con Cenegenics Medical Institute. La contienda sobre la terapia de testosterona en particular ha despertado su curiosidad. Cuando estaba en la escuela de medicina, la verdad aceptada era que entre más alto fuera el nivel de testosterona de un hombre, más alto era su riesgo de contraer cáncer de próstata. Mongentaler decidió investigar tal premisa, descubriendo tantos documentos de investigaciones relacionadas como podía, muchos de los cuales provenían de más de medio siglo. Los rastros lo llevaron hasta un estudio hecho en 1941 que ayudó al Dr. Charles Huggins a ganar el Premio Nobel. El enfoque de Huggins fue en el cáncer de próstata avanzado. Descubrió que la testosterona puede alimentar los tumores existentes, una revelación que ha permanecido con la prueba del tiempo. Pero otros estudios extrapolaron el trabajo de Huggins, dice Morgentaler, provocando una reacción en cadena de ciencia blanda que fue un paso más allá e implicaba que la testosterona ocasiona cáncer de próstata. A medida que Morgentaler ahonda en el pasado, dice que quedó "estupefacto" con toda la evidencia positiva sobre los beneficios de salud general de la testosterona que han sido ignorados. La odisea de su investigación se convirtió en un libro, "Testosterona para la Vida."
"Las cosas de las que habla la Dra. Comite son reales," dice Morgentaler, refiriéndose a las causas biológicas de los malestares relacionados con la edad. Frecuentemente receta testosterona y ofrece esta predicción: dentro de cinco años, la testosterona será un criterio tan popular para tener una buena salud como el colesterol. "Existen todas estas personas en los Estados Unidos que simplemente están envejeciendo," dice. "Saben que no se sienten bien. Han perdido su energ?a. Su cerebro no funciona bien. La medicina convencional no tienen respuestas para ellos."
UNA TARDE DE FEBRERO a siete y medio meses de su aventura por Cenegenics, John Bellizzi se sentó en una bicicleta estacionaria en la oficina de Comité en Manhattan, pedaleando como si estuviera en una pendiente en el Tour de France. Estaba en las últimas etapas de una prueba de acondicionamiento físico aerobic VO2. Una máscara de plástico cuneiforme cubría su nariz y boca, succionando la información de su respiración entrecortada. Lance Armstrong pedalea una bicicleta de prueba como esta por un tiempo aproximado de una hora en alta resistencia. Bellizzi lo hizo por 12 minutos. "No pude haber hecho más," dice después de bajarse de la bicicleta.
Steven Villagomez, un fisiólogo del ejercicio, permanec?a parado cerca de Bellizzi. "Llevaré todo esto con la Dra. Comite," dijo, revisando la impresión de computadora. "La Doctora estará muy emocionada de ver estos números."
Desde que tomó el examen en Junio de 2008, Bellizzi ha visto caer su peso a 165 libras de 181; su grasa corporal en un 15 por ciento de un 27 por ciento. Sus niveles de colesterol han disminuido a 162 de 231 y continúan bajando."
"Su corazón está más fuerte y bombea de forma más efectiva," comenta Comite después de observar los resultados de su VO2. Este verano Bellizzi celebra su primer aniversario de tratamiento. Se siente con tanta energía que Comite ha disminuido su dosis de H.C.G. dos veces. Su cuerpo está generando el doble de testosterona que hace un año.
¿Es este el futuro del cuidado de la salud? ¿Ganará la modulación del metabolismo una extensa aceptación? El Instituto Nacional de Salud anunció en noviembre que ha emprendido un estudio de seis años, con un costo de $45 millones sobre los beneficios mentales y físicos de la terapia de testosterona. Ochocientos hombres mayores se someterán a pruebas en 12 edificios a nivel nacional.
Los resultados preliminares del Ensayo Clínico de Testosterona, como se ha llamado, no estarán disponibles hasta el 2015. Mientras tanto, Bellizzi, el experimento de un solo hombre continuará. El y su esposa han sopesado los pros y los contras durante el desayuno de fruta y yogurt orgánico después de un domingo de futbol. "Desear?a que no lo hiciera." dijo Francesca. Esta cómoda con todo excepto con las inyecciones de H.C.G. ¿Han hecho las pruebas suficientes? ¿Vale la pena el costo y el riesgo?
"Estoy un poco preocupado acerca de tomar la testosterona," admite John. "Tengo que volver a evaluar la situación. Pero me siento muy receloso acerca de la H.G.H. y hacerme más modulación hormonal de la que ya estoy haciendo."
La gran mayoría de los pacientes de Comite no necesitan la hormona de crecimiento humano, aunque una persona que trata de patear una pelota de fútbol hasta que "el dolor excede el placer" puede desear mantener esa opción abierta. Como en el caso de la testosterona, el H.C.G. eventualmente pierde su efectividad y los testículos simplemente se agotan. La única opción es recurrir a la testosterona sintética.
Comite no tiene dudas, cuando ese momento llegue, Bellizzi tomará la decisión de comenzar a inyectarse la testosterona. "Lo hará porque se dará cuenta de que no se siente como antes," dice.
Tal vez buscará la aguja. Tal vez no lo haga. Pero en este momento, Bellizzi sabe que jugará futbol el siguiente domingo.
Tom Dunkel ha escrito para The Washington Post Magazine, Sports Illustrated y Smithsonian. Actualmente, está trabajando en un libro acerca del equipo de beisbol integrado en la década de los treinta.

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