Ser un Viejo Gruñón: Tal vez sea una Cuestión de Testosterona

Por Melinda Beck
Febrero 2008 | online.wsj.com
Printed Impreso en The Wall Street Journal, página D1, Febrero 26, 2008
Tampa, Fla. La testosterona está a la alza aquí en el Sexto Congreso Anual Mundial de Envejecimiento Masculino.
Médicos e investigadores de todo el mundo se han reunido para revisar los últimos descubrimientos en cómo pueden afectar los niveles bajos de hormonas masculinas en el hombre y cómo al reemplazar estas hormonas se pueden obtener beneficios y por qué no ha ganado popularidad en términos generales.
"Si tuviéramos un fármaco que pudiera restaurar la función sexual en los hombres, hacerlos más fuertes, fortalecer su estructura ósea, reducir la grasa corporal o deshacerse de la tristeza, ustedes dirían, Oh, Dios mío, ¿Por qué nadie sabía de esto?" dice Abraham Morgentaler, un urólogo de Harvard Medical School y director del Mens Health Boston Clinic. "Existe un fármaco como ese, pero el público asocia la testosterona con engaño y comportamientos ilícitos y el hecho de que hace cuarenta años, se pensaba que provocaba cáncer de próstata."
Sin embargo, los niveles de testosterona que definen la deficiencia androgénica en hombres mayores (ADAM) permanece en controversia, y su prevalencia en hombres con disfunción eréctil ha permanecido de forma vacilante.
Si es o no, es aún una pregunta abierta. Pero muchos estudiantes han demostrado que la disminución de la testosterona está asociada con la reducción de la masa muscular, la densidad ósea, la función sexual y la vitalidad, y un incremento en la fatiga, la depresión y la diabetes tipo II al igual que la obesidad, particularmente en el caso de la grasa del abdomen. La evidencia se está acumulando e indica que al restaurar la testosterona a niveles normales se pueden aliviar muchos de esos problemas.
"Los hombres con testosterona baja son insoportables, se duermen inmediatamente después de la cena y son bruscos con todo mundo," dice David Greenberg, un médico general de Toronto. "Cuando restauras sus niveles dicen, Guau, me siento como yo otra vez"
Sin embargo existe un debate sobre cual de las tres formas de testosterona debe medirse y cuáles niveles se consideran como "bajos" y, lo más importante, a qué edad. La testosterona disminuye de forma natural después de los cuarenta años. Entonces, un hombre de 70 años, ¿tiene una deficiencia o simplemente está envejeciendo?
La mujer pierde el estrógeno de forma más abrupta durante la menopausia y reemplazar estas hormonas al igual que aliviar los síntomas y mantener la salud ósea ha sido una práctica estándar por décadas, aunque las preguntas siguen dirigiéndose hacia el riesgo de padecer cáncer de mama.
Existe más desconocimiento acerca de los riesgos y beneficios del reemplazo de testosterona. Por un lado, muchos de los síntomas de la testosterona baja son muy comunes en los hombres mayores y pueden estar relacionados con otras condiciones. Algunos, como la obesidad, pueden llevar a una baja de la testosterona y no viceversa.
Y existe una preocupación persistente de que la testosterona puede ser el combustible del cáncer de próstata, en gran medida porque los fármacos que reducen la testosterona parecen disminuir las próstatas agrandadas y disminuyen el riesgo de desarrollar cáncer de próstata en un 25% de acuerdo con el Estudio para la Prevención del Cáncer de Próstata del National Cancer Institute.
Por el otro lado, un análisis de 18 estudios en el Journal of the National Cancer Institute del mes pasado concluyó que no existe correlación entre los niveles de testosterona y el riesgo de cáncer de próstata. Otro estudio del Journal of Clinical Endocrinology and Metabolism descubrió que los hombres con testosterona baja tienen un índice de mortalidad más alto en general que aquellos con niveles más altos, a pesar de otros factores de riesgo.
Algunos fabricantes de fármacos están haciendo pruebas de las variaciones orales de la testosterona que pudieran llevar beneficios sin los peligros potenciales para la próstata. Por ahora, la testosterona está disponible principalmente en inyecciones, gel tópica y parches. Cerca de tres millones de recetas fueron expedidas en Estados Unidos en el año de 2007, de acuerdo con el IMS Health, una compañía de información sobre la salud.
Todo mundo aquí está de acuerdo en que los ensayos clínicos a gran escala son necesarios para evaluar la seguridad y la efectividad de la terapia de testosterona. Un estudio tal ha sido propuesto al National Institutes of Health; y el New England Research Institutes está comenzando un registro con 1000 pacientes, mitad en los Estados Unidos y mitad en Europa, para dar seguimiento por dos años.
"Por mientras, algunos médicos están preocupados de tratar a hombres mayores hasta que se conozca más al respecto. Si su paciente es un hombre mayor, irritable y no es el semental que solía ser, puede recetarle testosterona por algunos meses y ver lo que sucede," dice Elizabeth Barrett-Connor, Jefe de Epidemiología en la University of California en San Diego. "Pero ningún resultado epidemiológico justifica dárselo a los hombres mayores en general."

Como columnista del Health Journal de WallStreet Journal, Melinda Beck ha regresado a su amor por informar después de pasar siete años como editora de Marketplace, la segunda sección del periódico. Antes de unirse al Journal en 1996 como subdirectora de edición del Marketplace, Melinda trabajó como escritora y editora del Newsweek Magazine, y escribió más de dos docenas de historias importantes con temas que iban desde la bomba de Oklahoma City al Juicio de O.J Simpson a las dietas líquidas y el dilema del cuidado a largo plazo. Siempre ha cubierto temas relacionados con el cuidado de la salud, lo que siempre ha encontrado excitante de alguna forma, como se evidencia con el galardón que le fue entregado por sus historias sobre la Arthritis Foundation, the AARP, the American Society on Aging, the American College of Emergency Physicians, the National Institute of Health Care Management y the American College of Health Care Administrators. Melinda se graduó de la Yale University y vive en Nueva York con su esposo y sus dos hijas.




