CCA Focus: Riesgo Cardiovascular y la Transición a la Menopausia

CCA Focus: Riesgo Cardiovascular y  la Transición a la Menopausia

CCA Focus: Riesgo Cardiovascular y la Transición a la Menopausia | Enero, 2010

El SWAN (Study of Women’s Health Across the Nation o Estudio para la Salud de la Mujer a Nivel Nacional), fue un ensayo clínico de 9 años, de más de 3,300 participantes cuyas edades oscilaban entre los 42 y los 52 años de edad, dichos grupos fueron conformados por distintos grupos raciales y etnias con el útero intacto, que no habían utilizado hormonas exógenas en los tres meses anteriores al inicio del estudio; estas mujeres tuvieron un seguimiento de 9 años para ser estudiadas y se describieron los cambios ocurridos en los factores de riesgo de desarrollar cardiopatías coronarias antes y después de su menstruación final para determinar si dichos cambios en estos factores estaban relacionados con el envejecimiento ovárico o con el envejecimiento cronológico.

Durante este estudio, los investigadores descubrieron que existe una variedad de distintos cambios en el cuerpo de cada mujer en el año de su periodo menstrual final. Por ejemplo, el colesterol total, la baja densidad del colesterol, y la apolipoproteίna B se incrementó cuando cada mujer alcanzó la menopausia. Adicionalmente, los cambios ocurridos en el lípido, la molécula del cuerpo que funciona como almacenamiento de energía y como indicador de otras moléculas, fueron evidentes en cada grupo étnico y los patrones estuvieron estrechamente relacionados. Los médicos deben explicar a sus pacientes que el patrón de los lípidos suele cambiar en relación con la menopausia.

Sin ningún efecto de la menopausia, los investigadores se dieron cuenta de que el incremento en el nivel de los triglicéridos, Lp(a), la insulina y la presión sanguínea sistólica aumentó gradualmente debido al envejecimiento. La glucosa, el activador-inhibidor de plasminógeno 1 y la presión sanguínea diastólica, el fibrinógeno y la proteína C reactiva se mantuvieron en forma neutral.

Respecto a la presión sanguínea, los médicos deben educar a sus pacientes acerca de mantener la presión sanguínea a niveles más bajos para evitar la hipertensión. La gente que tiene una presión sanguínea normal a los 55 años tiene una probabilidad del 90 por ciento de desarrollar hipertensión o presión arterial alta. Para evitar esto, las mujeres deben mantener una actividad física regular por medio del ejercicio y un peso saludable, reducir la ingesta de sodio y alcohol.

Debido a que los proveedores de cuidados a la salud de la mujer son los médicos gineco-obstetras, estos deben preocuparse del estado del corazón de la paciente. Se debe prestar especial cuidado a las cardiopatías debido a que estas son el asesino numero uno de la mujer y el numero tres es el derrame cerebral.

Una dieta saludable para el corazón, el control del peso, la actividad física regular y evitar el cigarro son importantes para la salud del corazón a lo largo de los años. Las mujeres jóvenes deben tener hábitos de estilo de vida saludables de forma que estos factores de riesgo puedan evitarse. Los cambios adversos en los lípidos pueden ocurrir en la menopausia y el incremento de los factores de riesgo relacionados con el proceso de envejecimiento, como se muestra en este estudio, no son inevitables y ciertamente pueden prevenirse con esfuerzos de prevención durante toda la vida.

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